Alguna vez fue un sueño
festejar tu perfume,
pisar la piedra fresca,
comprender tu verdor.
No creas que me olvido
del brillo de tus aguas,
ése espejo profundo
que tu lago me dio.
Las nubes tan cercanas
inventándome un cielo,
el temblor de los copos,
el silencio, la flor,
todo sigue latiendo
a pesar de estar lejos;
de lo injusto, del tiempo...
El cordón no cortó.
Sólo estoy esperando
que la vida me entregue
de su incierto almanaque
otro instante con vos.
Y después de extrañarte
seré orilla en tu estero,
seré un ave del cerro,
seré el viento en mi voz.

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