Una matancera de palabra: Entrevista a Marta Pizzo
Sus primeros pasos lo dio en la Asociación Literaria La Besana, de la cual fue co-fundadora en 1994 y desde ese entonces trabaja en diversos espacios literarios donde deja su huella. En una charla con NCO, hablo sobre su vocación, el arte en La Matanza, y su más reciente composición, “himno a la Vuelta de Obligado”, seleccionado por autoridades provinciales para ser parte del cancionero patrio.
Marta: De chica mi papá me incentivó comprándome una guitarra y fui a clases de teoría y solfeo durante 5 años con la señorita Lidia Ricciardulli, que enseñaba en su casa de Rivera Indarte y Camacuá. Íbamos muchos pibes y pibas del barrio. A través de la música comencé a percibir la poesía contenida en las canciones. En esa época era el folklore. Luego, de adolescente, descubrí que en las letras del rock muchas veces estaban mis sentimientos y me atreví a escribir. Así fue que comencé a disfrutar al mostrar lo que iba creando… y de adulta, al ser mamá, supe definitivamente que amo narrar, aunque no soy muy productora de prosa.
Marta: Hice la primaria en la Escuela Nº 57 (hoy 140). En ese entonces mi guitarra y yo interveníamos en todos los actos. ¡Aún conservo diplomas y medallas que me dio la Municipalidad! La secundaria fue en el Nº 2 de Haedo y lo mismo, era un clásico cantar. En los años 80 fui parte de una banda de rock. Ensayábamos en la casa de uno de mis compañeros, frente a la Siam. Nació mi primer canción, “Alma libre”, que hablaba de un hombre enfermo, que vivía en la calle. Un poema surgido de una historia real, que me conmovió.Luego, cuando comencé a trabajar en el Banco Provincia de Villa Insuperable, conocí a Quique Rassetto (el contador), quien por su profesión de guitarrista sabía de mi inclinación por la escritura, y siempre me pedía que le pase poemas, tal vez para componerles música. Al mismo tiempo con otros poetas de La Matanza, José Paredero, Héctor Picallo, Walter Stella y Gustavo Castro, fundamos la Asociación Literaria La Besana y editamos nuestro 1º libro: Estampas de un Tiempo Nuevo (1994). Luego fuimos sumando escritores/as, vinieron los Encuentros Culturales, los Certámenes Juveniles, y otros 2 libros más: Semillas de violetas cautivas (1196) y Manantial de los espejos (1998). Rassetto musicalizó mi poema A mi calle Bermúdez, y ése, nuestro primer tango, fue premiado en el Certamen Enrique Santos Discépolo, en 1998 en Mar del Plata. Aunque al casarme me mudé de La Matanza, creo que nunca me fui del barrio… De hecho mi mamá, mis hermanas, mis sobrinos… todos siguen viviendo en la zona.El reconocimiento y los premios fueron viniendo como consecuencia del trabajo, y los concibo como signos positivos de que el camino es por ahí, que voy bien. Me considero una Obrera de La Palabra y, como Pueblo, intento ser “parte de”, más que gozar de protagonismo individual.
Marta: En los hechos cotidianos y sencillos de la vida. Los más bellos y terribles paisajes del vivir me conmueven, y trato de pintar con una especie de “realismo poético” lo que el pincel del alma dibuja en mi interior. El género tango me permite entrar en su melodía con estas historias.
Marta: Ser co-fundadora de La Besana me dio la posibilidad de estar siempre en comunicación con artistas matanceros. Luego, llegó la Feria del Libro y allí caí en la cuenta de que somos más de los que parece. ¡Y que hay muy buenos valores! Hay mucho movimiento, muchas ganas de hacer, y pienso que es un momento positivo porque, además, se vislumbra una voluntad de apoyo, tan necesario, por parte de las autoridades que, junto a la organización y unión de los/as artistas, daría buenísimos resultados. Ojalá podamos lograr que se sigan concretando nuestros proyectos.
http://noticiasconobjetividad.wordpress.com/2013/01/21/una-matancera-de-palabraentrevista-a-marta-pizzo/






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